El secreto para comer bien es saber por qué comes mal

¿Cuántas veces has estado a dieta o te has inscrito al gimnasio y vuelves a caer en una mala alimentación? Si respondiste “2 o más”, es posible que el verdadero problema no lo solucionarás cargando pesas o comiendo ensaladas, sino siendo más consciente de tus estímulos para comer.

Se habla muy poco de lo que nos impulsa a comer en exceso, pero es muy importante que lo sepas para que este 2020, comer de forma saludable deje de ser un propósito y se convierta en un hábito de todos los años.

Por malos hábitos

La primera explicación está relacionada con malos hábitos, entre ellos se encuentran: darte permiso de comer en grandes cantidades durante los fines de semana; llegar a casa y cenar la mitad de lo que hay en tu refrigerador; y pasarte todo el día “picando” comida chatarra. 

Por estímulos externos

Estamos expuestos a muchos estímulos externos que nos hacen más susceptibles a descuidar nuestra alimentación. Desde un comercial de televisión, promocionándote productos bajos en nutrientes y altos en calorías, hasta nuestros compañeros de trabajo cuando nos invitan a comer hamburguesas, pizzas, etc.  

Por emociones

La ansiedad, el aburrimiento, el estrés, la frustración… casi cualquier estado emocional negativo puede llevarte a recompensarlo con la comida. Ya que el efecto que tiene en nuestro cuerpo nos provoca un alivio que relacionamos como cura del malestar emocional.

Por dietas

A simple vista, las dietas sirven para mejorar nuestra forma de comer, pero entre más estricta es la dieta, más intenso puede ser el efecto rebote. Esto porque al pasar hambre de forma voluntaria, el nivel de ansiedad se intensifica, aumentando el riesgo de caer en un atracón de comida.  

Aunque no se logra de un día otro, queremos que sepas que liberarte de estos impulsos alimenticios es posible. Primero debes aprender a escuchar lo que tu cuerpo necesita y ser consciente de tus comportamientos y de tus emociones para evitar que jueguen en tu contra a la hora de comer. En cuanto a la presión social, aprende a decir que no, si son tus amigos respetarán tu decisión.

Y, por último, más allá de ponerte cualquier dieta, siempre es mejor visitar al nutricionista para que te brinde un menú acorde con tus necesidades. Recuerda que lo importante no es comer poco, sino comer bien.

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